Qué es la Autosuficiencia: la vida, los productos y las personas.

8:58:00

Crecí y me crié en el campo, en una finca totalmente autosuficiente, teníamos huertos, frutales y animales así que desde la lechuga de la ensalada hasta la miel para endulzar los platos, la carne (incluso el pescado), quesos, conservas y todos los productos de la despensa eran elaborados en casa. No todo son flores, mis abuelos fueron personas humildes que levantaron el terreno con mucho esfuerzo y podría decirse que lo que yo recogí fueron las mieles.

En aquellos tiempos muchos dirían que mis abuelos eran unos "paletos del campo", de esos que no triunfan en la vida porque trabajan como "perros" y no disfrutan de los placeres de la vida en una gran urbe ¡Já, y un cuerno! de lo que nadie se acuerda es como venían personas y personas todos los días, atravesando montes y caminos rurales, y venían a ayudar en las tareas de laboreo a cambio de poder sentarse después en la mesa porque no tenían para comer. Así como te lo cuento.


Autosuficiencia

Aquello fue por los años 60 así que no lo viví en mis carnes, pero lo que yo sí viví y recuerdo es la abundancia, las risas, el sudor del trabajo digno, la mano amiga que te socorre y te ayuda con la carga, las charlas entre descansos, la complicidad, el olor de la tierra al regar, algún que otro secreto contado entre el maizal, las texturas y sabores, el tacto, la vista y todos los sentidos en miradas, roces y cariño... momentos vividos impagables. 

Quería unos esquís.. los hacíamos. Quería un bolso nuevo.... se cosía. Y así con todo: Muebles, platos, herramientas, ropa, cosméticos, medicinas, y todo lo que pudiera imaginarme se hacía...¡y cómo se hacía! Lo que yo no sabía todavía (de forma consciente) era la verdadera grandeza de todo aquello, los pedazo de hombres y mujeres que velaban por mantener vivo un conocimiento tan fructífero y digno, de la ayuda y el cooperativismo en estado puro.


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El caso es que crecí, fui a la universidad y viví en la urbe... tuve la suerte de viajar y conocer gente maravillosa, pero también vi gente "triunfar" que no sabía hacerse ni un filete a la plancha, vi gente viviendo en casas con jardines de 3000m2 que no sabían diferenciar una acelga de una lechuga y vi gente con acceso a mega seguros médicos que no sabían prepararse ni una infusión de canela. Lo peor de todo es que vi gente con acceso indiscriminada a la más avanzada tecnología punta que no tenían ni un megabite de autoconocimiento sobre sí mismos. Vamos, que vi como el supuesto bienestar no era tal y como nos lo pretenden vender,  y sentí como la calidad de vida se ha ido prostituyendo con el paso del tiempo pasando de una sociedad de consumo a una suciedad de consumo.

Lo siento, hoy por hoy no hay nada que pueda hacerme cambiar de opinión, vuelvo a mi origen, a la finca autosuficiente que me vio crecer, a mis huertos, a cultivar mis alimentos y ¿sabes? me temo que en esta crisis cancerígena para el alma mis ojos verán de nuevo personas que no tienen para comer, es triste. 

Por eso creo en la autosuficiencia, porque nos otorga la dignidad de ser nosotros mismos y compartirlo, de ser productivos y de disfrutar no sólo de lo que producimos, sino del proceso. Y es que vivimos en un sistema que nos enseña a ganarnos el pan pero no nos enseña a saborearlo.

La vida, los productos y las personas.


La Newsletter de este mes está dedicada a la sencillez y como aportación en el tema de autosuficiencia te invito fervientemente a que leas este texto de Guillermo Vigluone, porque si hablamos de autosuficiencia debemos hablar de la vida, la gente, los productos y las personas, y este texto respira vida en cada letra... 

El hipermercado cerró los ultramarinos y mató las conversaciones de barrio. El autoservicio dejó las compras sin balanza y sin palabras. Prohibido bromear con la cajera que se forma cola. Hay cajas rápidas para los que llevan pocos productos y ya hay cajas en las que te cobras tú mismo.  Las lechugas vienen en bolsa y deshojadas. Las manzanas maduran en bandejas de plástico rígido.



Éste es un mundo empaquetado, enlatado, etiquetado, clasificado, embotellado, precintado, embolsado, plastificado, deshuesado, desgrasado, pelado, precocinado y loncheado. Un mundo no retornable de PVC, Pet, Tetrabrik, aluminio, poliestireno expandido y mil tipos de plástico. Una vida insostenible, marcada, como nuestros productos, con fecha de caducidad.



El progreso es aséptico. Escrupuloso. Exacto y desapasionado. Yo prefiero vivir a granel. Comprar al corte. Que vuelvan las hueveras y el vermut de barril. Los mercados y los mercadillos. Conocer a quien regó los tomates. Rellenar sifones y devolver los cascos. Comprar lento, charlar y perder el tiempo.



No quiero una vida envasada al vacío. Aspiro a ser parte de un mundo imperfecto e inexacto. Amar a granel. No dosificar los besos. Derrochar abrazos. Reír a puñados. Hacer manojos de caricias y gastarlos sin recato.  No dar las gracias ni pedir perdón con cuentagotas. No poner etiquetas. Gastar la amistad a raudales. Soñar sin rigor y sin medida.



Comerme la vida a bocados y atragantarme de ella.


La autosuficiencia es dignidad, es vida a granel en todos los sentidos...

Y para terminar: Agricultura orgánica, permacultura y Masabo Fukuoka, relatos personales, videos y más es lo que tienes hoy en la newsletter de mayo dedicada a La Sencillez, si eres suscriptora ya la tienes en tu bandeja de entrada así que vete a mirar!!!!.

La semana pasada ya te avisaba que hoy había un un truco que te sacaría de apuros.. pues también lo tienes en la newsletter y es tan sencillo que no tiene desperdicio.

Si aún no te has suscrito ¿a qué esperas? ¿sabes cuál es la planta y el truco de este mes?... pues ya estás tardando pues seguro que ni te imaginas el poder curativo que puede llegar a tener una sencilla lechuga...  entra y mira.



* Cubre todos los campos



Un beso fuerte y a vivir a granel!!!!
Patri



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